martes, 23 de febrero de 2016

Convivencia de preparación - Casa de la Misericordia - Esclavos de María y de los Pobres

Durante estos meses hemos estado preparándonos para vivir la Semana Solidaria en Tánger.

Como es tradicional, hemos realizado dos convivencias. La primera de ella la llevamos a cabo en diciembre, en la Casa que los Esclavos de María y de los Pobres tienen en Alcuéscar, con la que colaboramos desde hace años.

Durante esos días pudimos compartir momentos muy entrañables con los residentes, y echar una pequeña mano a los trabajadores del centro.



Os dejamos el testimonio de nuestra compañera Ana Gallego, que este año nos acompañará como responsable junto a Paloma Gallardo, el padre Álvaro y Rubén Gordo:

Entrar en la Casa de la Misericordia es comprender esa palabra, aún más en éste año de la Misericordia. Residentes, trabajadores y religiosos constituyen en igualdad de condiciones una familia. Cada miembro es aceptado sin juicios previos devolviendo la dignidad de persona que Dios nos concede.
El trato tan cercano y la dedicación de los esclavos de María y los pobres es tan sincero y gratuito que solo puede comprenderse desde el amor. Uno de ellos, Obed, responsable de la casa, fue claro ejemplo. Desde el primer momento nos ofreció con ternura y cariño toda la ayuda que estuvo en su mano. Su entrega hacia los residentes era total; hasta el punto que nos hacía replantearnos la facilidad de nuestras obligaciones cotidianas.
Por otro lado, los residentes son entre ellos muy diversos pero a la vez comprometidos. Los más independientes ofrecen su ayuda a los más dependientes. Todos estos gestos son muestra viva de su bondad.
Como cualquier experiencia, nuestra estancia empezó tímidamente. Los monitores estábamos dispuestos a guiar a los jóvenes en ese fin de semana. Ellos respondieron evolucionando como grupo aprendiendo poco a poco a adquirir más soltura con los residentes y con sus tareas. Finalmente y en tan poco tiempo acabamos formando parte de la casa. Convivimos con personas que han matado, delinquido, consumido, defraudado…pero nosotros nos sentimos testigos en primera línea de la misericordia y el perdón de Dios sobre ellas llegándolos a ver como hermanos.
Personalmente, ya había tenido la oportunidad de conocer esta realidad tanto como participante como acompañante de jóvenes. Pero una vez más, esta ruptura con nuestra cotidianeidad nos (me) ha hecho ver más allá de nosotros mismos. Comprender el amor y el perdón al hermano más débil y pobre, y sentirnos amados y perdonados, nos anima a continuar con lo aprendido en nuestro día a día.






En las próximas entradas del Blog conoceremos más sobre esta bonita obra que realizan los Esclavos de María y de los Pobres.

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